La estudiante de IV medio del Colegio Sagrados Corazones Providencia viajó esta mañana junto a otros tres escolares chilenos para representar al país en la Olimpiada Internacional de Informática, la competencia de programación más prestigiosa del mundo, donde compiten más de 90 países.
Este viernes 7 de agosto, muy temprano, Sofía Delorme (17) partió hacia Taskent, Uzbekistán, para escribir una página nueva en la historia de la educación chilena: es la primera mujer que representa a Chile en la Olimpiada Internacional de Informática (IOI) desde que existe esta competencia. La 38ª edición de la IOI se realizará entre el 9 y el 16 de agosto, y reunirá a los mejores jóvenes programadores del planeta.
Para la comunidad del Colegio Sagrados Corazones Providencia, el logro de Sofía —alumna de IV medio A— es motivo de orgullo y también de emoción genuina. Su camino hasta este momento no fue lineal ni fácil, y eso lo hace inspirador. Su familia ha sido el soporte más fundamental de este recorrido.
De los bloques de Scratch a la Olimpiada Internacional
Todo comenzó en las clases de Tecnología del colegio, con la profesora Valentina Arévalo Lamas. “Partí programando primero en Scratch. Empecé a programar, como en Scratch se programa a través de bloques, y yo hacía juegos y cosas así”, cuenta Sofía.
El siguiente paso no fue el esperado: se inscribió en un curso externo para aprender a programar “de verdad”, pero la experiencia la decepcionó. “La verdad que ese no me sirvió mucho, fue bastante decepcionante para mí. No me enseñaron a programar”, recuerda.
El quiebre llegó en una feria vocacional del colegio, donde conoció el programa Niñas Pro, que prepara a estudiantes para la Olimpiada Chilena de Informática (OCI). Ahí hacía clases Felipe Lizama, hoy uno de los tutores que la acompaña a Uzbekistán. Ese mismo año, 2024, Sofía obtuvo su primera medalla: bronce. En 2025, tras un paréntesis por un viaje de estudios de inglés a Nueva Zelanda, volvió a competir y subió al podio con una medalla de plata, lo que la llevó por primera vez al campamento de entrenamiento y, desde ahí, al proceso selectivo para el equipo nacional.
Un momento de alta tensión ocurrió apenas días antes de la selección definitiva. Esa misma semana, Sofía había participado en el selectivo del Mundial de Matemáticas, donde le fue muy bien en las primeras pruebas clasificatorias. Pero para la prueba final se enfermó: fiebre alta y una jaqueca intensa la dejaron fuera de esa competencia.
Días después, con las fuerzas justas y sin ninguna expectativa, llegó a la competencia final de informática. “Fui como con cero esperanza a la prueba, porque yo todos los años me pongo metas en un cuaderno que tengo, y nunca tuve ni la más mínima idea de que podría llegar a esa olimpiada. No lo tenía presupuestado. De hecho, estuve a punto de decirle a mi papá que mejor nos devolviéramos, que iba a ir a puro perder el tiempo”, relata. Fue igual. Y clasificó.
Sofía viaja junto a Nicolás Aballay, Vicente Díaz y Frantz Quijano, los otros tres integrantes de la delegación chilena, acompañados por sus tutores Felipe Lizama e Ignacio Muñoz. Felipe representó a Chile en cuatro ediciones de la IOI y hoy es coach del equipo nacional. De cara a la competencia, Sofía mantiene los pies en la tierra y la vista en el futuro: “Estoy entrenando harto para ver si puedo sacar algo de ahí. No tengo muchas expectativas para este año, pero me estoy esforzando harto. Para el próximo, ahí ya me tengo un poco más de fe”.
El orgullo de una comunidad
Desde el Colegio Sagrados Corazones Providencia acompañamos con cariño y orgullo este momento histórico. La historia de Sofía —hecha de constancia, de intentos que no salieron como se esperaba, y de una prueba rendida “con cero esperanza” que terminó abriéndole las puertas del mundo— es, en el fondo, una historia sobre no rendirse. Le deseamos a Sofía, y a todo el equipo chileno, mucho éxito en Taskent.
